“Construir en Rio Negro una nueva mayoría con sentido popular y convicción en la Justicia Social”
Somos peronistas rionegrinos que miramos para adelante. Mujeres y hombres deseando
ser parte de un Partido Justicialista que con esfuerzo y convicción se plantee ser opción
de gobierno en 2023.
Falta mucho tiempo y eso posibilita que se cimiente desde ahora, poder político, social y
cultural en función de las vinculaciones con la sociedad, que hoy estimamos débiles y con
signos de ruptura.
De otra forma no se entienden las magras actuaciones electorales en la provincia, desde el
7 de abril 2019 en la derrota por la gobernación y en las consecuentes pérdidas, lamentables, de espacios municipales.
Algo se hace mal para que esto ocurra. Y es lógico que cuando esto pasa, los peronistas
nos planteemos objetivos de recomposición, renovación y nuevos liderazgos, que puedan
armonizar los deseos e intereses de miles y miles de compañeros que quieren ser
protagonistas reales en la construcción de una provincia con impronta y políticas públicas
peronistas.
Sí, queremos ser parte de quienes modelen para todo Rio Negro una nueva mayoría con
sentido popular y convicción en la Justicia Social como bandera y en objetivos a cumplir
como la equilibrada distribución del ingreso, el respeto irrestricto a los DDHH, la
valoración y oportunidades para la juventud, el respeto a la diversidad en todas sus
formas y la puesta en marcha de políticas públicas que mejoren la productividad y la
creación de empleos.
Para eso se necesita un peronismo más democrático para adentro y más ligado a la
sociedad para afuera.
Está visto que la actual conducción partidaria no va en ese camino. No es cuestión de
descalificar ni manejarnos con argumentos de tipo personal. Es político y la política indica
que, de seguir haciendo las mismas cosas, solo obtendremos nuevas derrotas.
Entonces hay que cambiar, y ese cambio viene desde abajo. Es imposible que de peleas e
incluso de acuerdos cupulares pueda resolverse esta crisis de legitimidad social que vive
nuestro partido.
Somos conscientes del complejo y difícil momento que vive nuestra Argentina producto
de la desorganización económica y debacle en todos los indicadores dejados por el
gobierno de Cambiemos. Por eso apoyamos y somos parte del gobierno nacional que con
el Presidente Alberto Fernández a la cabeza intenta recomponer la calidad de vida perdida
y mejorar la situación de los más humildes. Somos peronistas y acompañamos a un
gobierno peronista.
La pandemia del coronavirus ha puesto en la recomposición del destino nacional enormes
obstáculos y dolores cotidianos. Por los muertos, los contagiados, los enfermos y por las
limitaciones tremendas para el desenvolvimiento normal de la vida laboral, productiva,
educacional y las vinculaciones sociales. Acompañamos, sin dudar, al gobierno nacional en
el esfuerzo de cuidar la salud de todos.
Al Rio Negro que queremos no podemos dejarlo, hoy, sin una oposición política fuerte.
Que marque los errores del oficialismo, que proponga alternativas y que tenga propuestas
para cada uno de los temas que interesan a nuestros comprovincianos. Pero eso debe
hacerse desde estructuras sólidas de pensamiento peronista y no desde individuales
lugares legislativos o dirigenciales que son los que algo dicen ante el silencio largo,
peligroso e inexplicable de las estructuras partidarias de nuestro PJ.
Vemos con preocupación el nivel de contagio pandémico en Rio Negro y por supuesto
estamos para aportar en todo lo que sea a resolver la mala realidad sanitaria. No
entraremos en cómputos de contagios y muertos como si fueran valores a debatir en el
campo político. Pondremos el hombro junto a los rionegrinos. Muchos de nosotros ya lo
estamos haciendo en tareas de salud y esenciales.
La provincia ha dejado de pagar deuda y eso abre un interrogante sobre las condiciones
post pandemia para la economía rionegrina, su inversión y gasto público, el salario de los
trabajadores y los niveles productivos. Esta circunstancia adversa en lo financiero y
provocada por la toma de deuda en moneda extranjera durante largos años hace que se
deba priorizar la búsqueda de un equilibrio económico que conjugue las necesidades del
estado con el apoyo indudable e ineludible que deberá brindarse a empresas, pymes,
monotributistas, comerciantes, artesanos, productores independientes y trabajadores
asalariados formales e informales, todos espacios estos que quedaran en débil posición
luego del interregno del aislamiento.
No habrá salvación sectorial si no hay respuestas que ayuden a todos.

