El Fantasma IA
Publicado en El Tribuno 06/05/2023
El mundo analógico, ideologizado mal y cargado de vetustas ideas es quien debe poner en orden las necesidades de las sociedades ante el avance anarquizado y lleno de desorden ético de la IA y sus propagadores comerciales. Labor complicada pero imprescindible.
Nuestra obligación como seres pensantes (con el cerebro no con algoritmos) es hacer que la IA nos sirva a fines de nobleza moral y desarrollo humano. Brinde respuesta a enfermedades terminales y mejora de calidades de vida en lo social. Que nos ayude a pensar la reconversión de millones de trabajos y sus ejecutores (los asalariados) para que tengan continuidades laborales con otra formación que también deben garantizar los Estados y sus gobiernos.
Y en nuestro país, ni anoticiada está la mayoría de la dirigencia política, cultural y social, sobre esto que se viene.
La IA, creación humana más real que el Golem, posee con más autoridad las facultades míticas de aquel coloso bíblico, que desde el barro o la piedra se manifestaba como lo absoluto cuando en verdad era una simulación, un remedo de hombre pero que intentaba encarnar al humano, precisamente por las condiciones que tenemos de seres imperfectos e inacabados.
Entonces, nosotros, debemos dejar de creer que los combates más importantes pasan por nimiedades de cortísimo plazo y, aún desde instituciones vilipendiadas por una ciudadanía que no les cree nada, aún con protagonistas que poca idea tienen de lo que hay que hacer, debemos tomar el toro por las astas y legislar, regular y controlar el proceso de crecimiento de la Inteligencia Artificial. Así de simple es. Así de difícil será.

