El alborear de las broncas

Publicado en Página 12

 

“Bronca cuando a plena luz del día
Sacan a pasear su hipocresía
Bronca de la brava, de la mía
” – Miguel Cantilo

 

Trump a Milei: “Estamos acá para darte apoyo en las elecciones. Nuestros acuerdos están sujetos a quien gane.””No seremos generosos con Argentina si no gana Milei”

El lenguaje de la dominación no solo reside en quien lo pronuncia, sino también en quien lo recibe con entusiasmo servil, celebrando al emisor.

«Estados Unidos pide a los gobernadores y los bloques del Congreso que sostengan a Milei«.

Supera el famoso y repudiado Pacto Roca-Runciman. Supera las “relaciones carnales”. Ya no es el FMI condicionando la política económica sino que es EEUU, con su formalidad de pais, quien pasa a definir aspectos claves de nuestra soberanía de gestión.

Ya no se discute siquiera con la lógica distancia entre una superpotencia y un pais de los considerados periférico.  Ahora se implora, se ruega sin vergüenza a la humillación, se bajan los lienzos sin fijarse que tienen los calzoncillos sucios, “se cuidan los zapatos, andando de rodillas” como bien dice aquel tango de Stamponi y Homero Expósito.

Ahora se escucha una sola voz. La de Trump y el coro de sus funcionarios. La voz argentina, solo es en un programa de TV, que no se ve en Washington.

Para contener el valor del dólar, como si ese único dato de la macro sea la cima de una mágica montaña, los EEUU introducen su moneda en el mercado nacional y compran pesos. A la vista de todos, distorsionan la política económica argentina ya que perjudican, y mucho, a quienes quieran exportar.

Piden que se rompa con China. Un pais extranjero fija la política internacional de Argentina. El canciller Werthein, el olímpico del fracaso, se mira sus lustrados zapatos mientras Trump da las órdenes que él, Milei y Caputo deberán obedecer.

Está claro que nuestro pais, hoy,  se maneja con mejor orden desde el sector externo y entonces, contar con dólares es vital. Se puede lograr mediante venta al exterior de conocimiento y tecnológicas, que ya suman mucho valor a la exportación argentina. También ampliando la frontera agropecuaria, también produciendo con acertada planificación bienes y servicios útiles para nuestra gente y con excedente exportable.

Todas estas son formas para que ingresen dólares. Para que esto ocurra debe existir un Estado funcionando con signos de vitalidad y sinergia con el sector privado y lo que hoy existe es un “topo destructor” que desde la presidencia de la Nación, se ocupa dio a día de ir demoliendo instrumentos estatales que podrían posibilitar ese virtuoso camino. Entonces acuden al “mangueo”, a la mendicidad degradante y a que fondos privados y públicos de los EEUU penetren en las ruedas del mercado de cambio para sostener artificialmente la baja del dólar.

E incluso, aquel espacio social conocido como “la oligarquía” agrícola ganadera ha tenido, en ocasiones, comportamientos  autonómicos ante EEUU,  y no siempre fueron buenas las relaciones, en virtud de competencia de producción. Ni eso es capaz este gobierno. Hoy abandonan toda postura digna, normal y lógica de acumulación de divisas.

Milei, Caputo y Werthein son la cara actual de la vergüenza política. De la deshonra.

Podemos criticar gobiernos anteriores, sin duda y no faltan ejemplos de mal manejo público, pero esto supera todo.

Agotaron lo que entró por el blanqueo, lo que vendieron las cerealeras, el primer desembolso del FMI, el superávit comercial. Rifaron y se jugaron todos los dólares que se habían juntado. Son incapaces a la par que devastadores seriales de fondos públicos.

Y no todo es plata. EEUU fija la agenda argentina en temas científicos, nucleares y tecnológicos de acuerdo a sus intereses. Ya conocemos eso, desde que se abandonó el desarrollo en torno al Cóndor, el programa de misiles balísticos de la Fuerza Aérea Argentina y en su versión actual, con el Carem proyecto de un reactor modular de baja potencia. Si no le sirve a EEUU ¡A la basura!

Y avanzan más y más, y nuestros gobernantes ceden más y más. Van a pedir por el 5 G y obtendrán lo que quieren. Van a mentir con una inversión de 25.000 millones de dólares para la Inteligencia Artificial  (el costo de un data center inmenso y poderoso, no pasa de los 5 mil millones por ej Microsoft en EEUU) y ya están corriendo a darles tierras en la Patagonia.

El 26 de octubre algo de esto puede modificarse. Si la contundencia de la voz popular, de las multitudes electorales, se pronuncian no acompañando a Milei y sus candidatos, será una retumbante voz de oxigeno nacional. Será la inequívoca señal de que hay que modificar el rumbo.

En “Sufragio y Representación Política” (1963) Carlos Fayt sostiene que “las elecciones son algo más que una técnica para la designación de las autoridades de la Nación” y agrega que estas adquieren el “sentido de una consulta a la opinión y voluntad popular, un medio a través del cual el cuerpo electoral expresa su pensamiento sobre la conducción del Estado”.

Pocas afirmaciones de tipo político/jurídicas/electorales contienen un concepto de tanto

respeto por la famosa “voluntad popular” que se expresa fáctica y concretamente mediante la

utilización del voto. Y, ahí, también se expresa el poder.

Por eso el 26, ya nomás, es importante.

El poder, ese casquivano verbo, que tanto entusiasma y atrae, está en disputa.

Cuando miles o millones de personas se cansan de susurrar malestares y quieren gritarlos, lo gritan. O lo votan.

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