El privilegio de los privilegiados, una constante de Milei como presidente

Publicado por Perfil

Publicado en el portal Esfera Comunicacional

 

 

El debate sobre los derechos de exportación, las retenciones, merece un análisis serio y riguroso, y
ya habrá momento de analizar si se suben, se bajan o se eliminan, pero hoy nos detendremos en
un aspecto puntual que revela las prioridades del actual gobierno.
La decisión de eliminar este impuesto, presentada como una medida para dinamizar la economía
(y que en verdad solo busca una veloz recaudación para paliar la debacle que el gobierno tiene con
la escases de dólares) posee un impacto fiscal que no puede pasarse por alto: según estimaciones,
la merma en la recaudación alcanza hasta un 0,25% del Producto Bruto Interno (PBI). Esta cifra,
que podría parecer modesta a simple vista, adquiere una dimensión crítica cuando se la compara
con los montos destinados a proyectos de presupuesto universitario y pediátrico, recientemente
vetados por el presidente Javier Milei bajo el argumento de que "no hay plata". Es, la misma cantidad que se precisa en el presupuesto educativo y para el Garrahan. La misma.
La inconsistencia de este discurso salta a la vista. No se trata de una mera cuestión de recursos
escasos, sino de una clara elección política. El gobierno, Milei y Caputo, eligen otras prioridades,
que no pasan por la salud ni la educación. Clarito como el agua clara.
Mientras se argumenta la falta de fondos para financiar la educación pública y la salud infantil,
cimientos primordiales de cualquier sociedad que aspire a la equidad, se opta por desgravar
fiscalmente a los sectores más concentrados y privilegiados del agro.
Este sector, compuesto principalmente por grandes empresas y propietarios con capacidad
económica para acopiar cosechas sin venderlas, es el que hoy se beneficia directamente de esta
medida.
Es bueno aclarar que no todos los productores agrícolas están en igualdad de condiciones para
aprovechar esta quita de retenciones. Los pequeños y medianos chacareros, como los
representados por la Federación Agraria Argentina, no cuentan con la "espalda" financiera para
almacenar sus cosechas durante meses. En la mayoría de los casos, estos productores ya vendieron
su producción hace tiempo, a precios que no reflejan el beneficio actual de la eliminación de las
retenciones. Por lo tanto, la medida no solo no los favorece, sino que profundiza las desigualdades
dentro del propio sector agropecuario, dejando en evidencia quiénes son los verdaderos
ganadores de esta política.
Este no es un hecho aislado, sino una constante en las decisiones del gobierno libertario
encabezado por Milei. La retórica de la "libertad" y la "austeridad" parece aplicarse
selectivamente, favoreciendo a los sectores de mayor poder económico mientras se desatienden
necesidades básicas de la población. La educación, la salud y el bienestar de las mayorías quedan
relegados frente a los intereses de una “crema social” que, lejos de necesitar incentivos fiscales, ya
concentra una porción significativa de la riqueza nacional.
La eliminación de las retenciones no es, como se pretende mostrar, una medida neutral para
impulsar la economía, sino una decisión política que refleja una visión de país.
Un país donde las prioridades no están puestas en la justicia social ni en el desarrollo inclusivo,
sino en la consolidación de los privilegios de quienes menos lo necesitan. Esta medida,
preocupante, por las señales inquietantes que deja, nos invita a reflexionar: ¿qué Argentina necesitamos construir? ¿Una que priorice a las mayorías o una que perpetúe las desigualdades
bajo el disfraz de la libertad?
La respuesta, al menos por ahora, parece estar clara en las acciones del gobierno.
Ellos eligen: Privilegiar a los privilegiados

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