Publicado en La Mañana Roca
«Me siento capaz de ganarle al radicalismo y en condiciones de administrar esta provincia», disparó el legislador nacional.
La carta ya la puso sobre la mesa. Fue hace pocos días y generó un remolino bárbaro en su partido.
Osvaldo Nemirovsci, dirigente barilochense, diputado nacional hoy por el Frente para la Victoria, aspira a más. Quiere ser candidato a gobernador. No es tarea fácil; lo reconoce. Pero se siente con ganas; capaz de torcer el destino que desde las 83 las elecciones generales han marcado un único vencedor: el radicalismo.
Su militancia peronista es un aval. Se confiesa un kirchnerista de la primera hora, quizá cuando otros no estaban del todo convencidos de sumarse al proyecto del santacruceño. “Fui el primer dirigente rionegrino que empezó a trabajar a favor de Kirchner”. Un dato interesante. ¿Decisivo? El tiempo lo dirá.
El fin de semana, Nemirovsci “trabajó” en el Valle como parte de su campaña. Habitual en él, entregó su tiempo para una nota, exclusiva, con “La Mañana”.
Viene picante el Frente, ¿no?
– Está tomando un ritmo interesante; es una velocidad que a mi me gusta…
¿Qué le parece el encuentro de Cipolletti entre Arriaga, Pichetto e Icare?
– La reunión fue correcta y es continuación de lo que hicimos en diciembre y enero. Debo destacar que yo en noviembre me reuní con Icare y le dije que si él tenía interés en estar con Kirchner, la mejor manera era sumarse al Frente y ganarle a los radicales en el 2007. Por eso lo invité formalmente. Esta reunión en Cipolletti no hace más que confirmar lo que iniciamos aquella vez. Me gusta que vengan dirigentes que engordaban electoralmente al radicalismo porque eso nos favorece. Pero lo importante es que el Frente crezca organizadamente.
¿El enojo de Soria por ese encuentro no genera cierto tipo de fisuras?
– Debo advertir que Soria tiene todo el derecho a decir lo que se le ocurra. Es una figura importante en el peronismo y con muchos años de trabajo. Pero a la hora de calificar estas cosas debo hay que evitar que el conflicto se traduzca en violencia. Debe haber consenso y disenso.
Pero aparece la palabra traición, que suena muy dura, ¿no?
-Es una palabra fuera de tiempo. Pero insisto, si hay alguien cuya historia lo habilita para decir lo que quiera es Soria.
¿Y aquellas diferencias suyas con Arriaga están superadas?
– Si; porque tenían que ver con una etapa determinada. Manifesté e hice lo que consideraba correcto para el peronismo en la elección del candidato del Frente. Hoy ya me interesa una mirada hacia el futuro.
¿Por qué usted quiere ser candidato?
– Porque me siento capaz de ganarle al radicalismo y en condiciones de administrar esta provincia. Me he dedicado a estudiar los problemas recurrentes y sobre todo las respuestas a esas dificultades y no solamente en el plano de los servicios que presta el estado como justicia, seguridad, educación, salud que son de baja calidad y que deterioran la calidad de vida de los rionegrinos. No hay claridad en las políticas preactivas. Mire el caso del turismo, que en Río Negro subiste porque hay un dólar a tres pesos y no porque haya política de promoción en ese ámbito. Lo mismo con la pesca, cultura, minería, la producción.
Pero mire que está Pichetto muy lanzado en la campaña…
-Respeto su candidatura, está muy trabajada. Dos años de insistencia y de preparación lo ponen en buen nivel, pero creo que yo puedo optimizar la candidatura del Frente.
¿Y los guiños de Kirchner para quién son?
– Para los dos. El presidente tiene una mirada sobre Río Negro tendiente a extender su proyecto nacional, apuntando a un país industrial, soberano y que distribuya mejor sus ingresos. Kirchner va a querer ganar en Río Negro y tiene dos candidatos que pueden llevar su bandera.
¿Usted descarta a Soria?
-No descarto a nadie. Lo que pasa es que hay dos niveles para ser candidato. Uno es la sugerencia del presidente que no podemos ignorarla y la otra es la calidad de los aspirantes.
¿Kirchner no respaldaría a Soria?
No lo sé. El presidente acostumbra a sorprendernos… Yo quiero ser candidato por mis méritos y espero que me apoye.
¡Qué bien se lleva el presidente con Saiz… Le pregunto porque de pronto el gobernador lo entrevista y se aprueban algunas cosas como el Fondo Frutícola.
Estimo que debe andar bien para lograr esas cosas…aunque no es lo mejor que podamos hacer para la producción frutícola.
¿Usted conoce bien a Kirchner?
– Mire, no quisiera vanagloriarme, pero hace mucho que lo conozco. Soy el primer dirigente del peronismo rionegrino que se acercó a él; cuando ni siquiera era candidato. Éramos diez cuando salimos a caminar el país diciendo que había un hombre capaz de cambiar el estilo neoliberal al que nos habían conducido. En ese tiempo eran todos menemistas.
¿Usted estuvo lejos de Menem?
– Muy lejos. Nunca suscribí a las ideas ni a nada de Menem.
Ahí se diferencia un poco con Pichetto y Soria.
-Esa es la prehistoria y hay que dejar hablar de eso. Pichetto está con Kirchner y no importa de dónde viene. Y Soria es un hombre de definiciones muy firmes. Lo anterior pasó y ya no importa.
-Cómo ve el convulsionado frente interno en el radicalismo?
– No me gusta meterme en las cosas de otros partidos. Saiz es un gobernador que tiene legítimas aspiraciones de ser reelecto. Rodríguez (“Rafucho”) me parece también un buen candidato. Cuando hay estos movimientos dentro de la democracia me parece bien; oxigenan los partidos. Lo que no me agradan son las intenciones hegemonistas o el pensamiento único. El disenso ayuda mucho pero en este caso particular, es tema de los radicales.

