{"id":2312,"date":"2026-07-25T18:18:08","date_gmt":"2026-07-25T18:18:08","guid":{"rendered":"https:\/\/blogdeosvaldonemirovsci.com.ar\/?p=2312"},"modified":"2026-08-05T18:26:39","modified_gmt":"2026-08-05T18:26:39","slug":"armas-y-nacion-historia-pendiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogdeosvaldonemirovsci.com.ar\/?p=2312","title":{"rendered":"Armas y Naci\u00f3n: historia pendiente"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/panamarevista.com\/armas-y-nacion-historia-pendiente\/\">Publicado por Panam\u00e1 Revista<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Tensiones hist\u00f3ricas y desaf\u00edos institucionales en la construcci\u00f3n de la Argentina moderna.<\/em><\/p>\n<p>Partimos de reconocer un hecho saliente de la historia y de la pol\u00edtica contempor\u00e1nea de nuestra Argentina cual es encontrarnos entre la sospecha hist\u00f3rica sobre las FFAA y la necesidad de amalgamar una visi\u00f3n de pais compartida. Para eso, seguramente deberemos superar encrucijadas del pasado para redefinir no solo la ubicaci\u00f3n actual y futura de los militares sino tambi\u00e9n el rol de la defensa nacional en la democracia.<\/p>\n<p>\u00bfResulta factible, y viable, proyectar un modelo de pais donde las Fuerzas Armadas opten por un rol estrat\u00e9gico, integr\u00e1ndose a una decisi\u00f3n pol\u00edtica, social y cultural orientada a la emancipaci\u00f3n y la autonom\u00eda nacional? \u00bfO bien la profundidad del trauma hist\u00f3rico derivado del terrorismo de Estado en la d\u00e9cada de 1970, junto con la sistem\u00e1tica criminalidad de sus mandos, ha clausurado de forma definitiva dicha posibilidad?<\/p>\n<p>Este interrogante no solo interpela al campo intelectual, sino tambi\u00e9n a los actores pol\u00edticos que, desde diversas ubicaciones identitarias, exploran alternativas frente a las recurrentes crisis org\u00e1nicas de la Argentina; y que hoy presenta indicadores cr\u00edticos en la calidad de vida de su poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es posible que una tensi\u00f3n pendular atrape la relaci\u00f3n sociedad civil\/FFAA, entendiendo que el quiebre de la legitimidad social de \u00e9stas en la d\u00e9cada del 70 tambi\u00e9n transform\u00f3 su matriz institucional, al tiempo que la constante desarticulaci\u00f3n de las capacidades estatales que hoy existe como pol\u00edtica p\u00fablica le quita a las FFAA posibilidades de experimentar con originales instrumentos de su potestad militar para opinar y participar en la defensa de recursos estrat\u00e9gicos y planificaci\u00f3n democr\u00e1tica,\u00a0 como tambi\u00e9n recuperar su end\u00f3gena calidad de actor din\u00e1mico en el desarrollo nacional y las pol\u00edticas industrialistas.<\/p>\n<p>Es oportuno, y considero \u00fatil, salir de una prieta mirada que (desde cierta justicia desde ya) solo vea la contradicciones que atraviesan a la sociedad de la post dictadura entre la defensa de los DDHH y la demanda de control civil democr\u00e1tico y las necesidades t\u00e9cnicas, te\u00f3ricas y modernas, de las FFAA que pueden abrirle espacios pol\u00edticos de participaci\u00f3n en los esfuerzos de \u201cunidad nacional\u201d en tono democr\u00e1tico y de soberan\u00eda nacional<em>. Seguro existen sinergias y bloqueos<\/em> entre la pol\u00edtica y la estructura militar. <em>Investigarlos y resolverlos, puede ser una tarea de importancia.<\/em><\/p>\n<p>Es un apasionante desaf\u00edo a la clase dirigente, <em>pensar formas para pasar<\/em> <em>de la autonom\u00eda corporativa de las FFAA,\u00a0 al compromiso democr\u00e1tico <strong>con el desarrollo argentino, que no es lo mismo que la ins\u00edpida prescindencia y acatamiento natural y l\u00f3gico a la Constituci\u00f3n<\/strong> <\/em>nacional, aunque esto sea un avance frente a otros tiempos.<\/p>\n<p>Repasamos algunas etapas del Ej\u00e9rcito como actor pol\u00edtico asi como sus identidades ideol\u00f3gicas y las fracturas a su interior. Las FFAA argentinas revelan permanentes identidades y posicionamiento ante las etapas nacionales y mundiales. No son un bloque homog\u00e9neo ya que esa estructura militar opera como sensible portadora de sentidos pol\u00edticos distintos a partir de las cosmovisiones de sus integrantes.<\/p>\n<p>Una primera etapa nos coloca en el paso del modelo liberal mitrista de mediados del siglo 19 a la modernizaci\u00f3n prusiana de principios del siglo 20. Tras la Batalla de Pav\u00f3n y la consolidaci\u00f3n de la Organizaci\u00f3n Nacional bajo la Constituci\u00f3n de 1853, el cuerpo de oficiales se aline\u00f3 con el <strong>liberalismo mitrista<\/strong>. Este sector concibi\u00f3 una profesionalizaci\u00f3n subordinada al proyecto agroexportador de la Generaci\u00f3n del 80, configurando un ej\u00e9rcito elitista orientado a la pacificaci\u00f3n interior y a la imposici\u00f3n centralista en las provincias.<\/p>\n<p>A comienzos del siglo XX, emerge la <strong>l\u00ednea riccherista<\/strong> \u2014impulsada por el general Pablo Riccheri\u2014. Esta corriente centr\u00f3 la modernizaci\u00f3n institucional en el modelo prusiano e instrument\u00f3 la Ley de Servicio Militar Obligatorio (1901) como un dispositivo de asimilaci\u00f3n cultural e integraci\u00f3n nacional para los hijos de la masiva inmigraci\u00f3n europea.<\/p>\n<p>En sinton\u00eda con las transformaciones globales de entreguerras, se estructur\u00f3 una vertiente de <strong>nacionalismo territorial e industrialista<\/strong>, liderada por el general e ingeniero Enrique Mosconi junto al general Alonso Baldrich. Esta l\u00ednea conceb\u00eda el poder militar imbricado al desarrollo econ\u00f3mico y al control estatal de los recursos estrat\u00e9gicos (en este caso petr\u00f3leo y creaci\u00f3n de YPF)\u00a0 matriz que continuar\u00eda el general Manuel Savio desde la conducci\u00f3n de Fabricaciones Militares (1941-1948) y la creaci\u00f3n de SOMISA, como punto basal de la siderurgia argentina.<\/p>\n<p>Paralelamente, el <strong>nacionalismo cat\u00f3lico, conservador y corporativista<\/strong> oper\u00f3 como la columna vertebral ideol\u00f3gica del golpe de Estado de 1930. En la d\u00e9cada de 1940, surge la logia <strong>GOU (Grupo de Oficiales Unidos) <\/strong>caracterizada por un nacionalismo heterog\u00e9neo, anticomunista y opuesto al fraude electoral, el GOU mantuvo una posici\u00f3n de estricta neutralidad ante la Segunda Guerra Mundial, conviviendo en su seno facciones filo fascistas con sectores aliad\u00f3filos (como el general Arturo Rawson). Este n\u00facleo inicial funcion\u00f3 como la cantera pol\u00edtico-ideol\u00f3gica del posterior peronismo. Durante los gobiernos de Juan Domingo Per\u00f3n (1946-1955), se formaliz\u00f3 una alianza estrat\u00e9gica entre el Ej\u00e9rcito, el movimiento obrero organizado y la Iglesia cat\u00f3lica. El sustento doctrinario fue la <strong>Naci\u00f3n en armas<\/strong> \u2014concepto del general alem\u00e1n Colmar von der Goltz, adaptado por Per\u00f3n, el cual ligaba la defensa nacional al desarrollo industrial, la salud p\u00fablica y la educaci\u00f3n popular. Una visi\u00f3n de justicia social aplicada a un concepto militar.El derrocamiento de Per\u00f3n en 1955 empoder\u00f3 a las corrientes antiperonistas radicalizadas (denominadas \u00abgorilas\u00bb), con el liderazgo claro y casi en exclusividad del general Pedro Eugenio Aramburu, cuyo objetivo fue la desperonizaci\u00f3n absoluta de la sociedad. En su violenta mirada ideol\u00f3gica no vacil\u00f3 este sector en realizar actos criminales desde el Estado como el fusilamiento de sus propios camaradas en junio de 1956 (como el general Juan Jos\u00e9 Valle y el coronel Cogorno entre otros) que intentaron, mediante un fallido golpe, el regreso a la normalidad constitucional. En ese raid Aramburu no vacil\u00f3 en atacar tambi\u00e9n sectores militares \u201clonardistas\u201d (por el ef\u00edmero presidente de facto conciliador, entre 23\/9 y 13\/11 de 1955) quien entend\u00eda la necesidad de acordar con el peronismo militar y obrero para pacificar el pais.Hacia la d\u00e9cada de 1960, las disidencias internas cristalizaron en el enfrentamiento armado entre dos fracciones militares, los <strong>azules<\/strong>, autodefinidos como legalistas y profesionalistas (con el general Juan Carlos Ongan\u00eda a la cabeza), propiciaban una integraci\u00f3n tutelada del peronismo pero proscribiendo a su l\u00edder en un marco republicano restrictivo pero con elecciones,\u00a0 y los <strong>colorados, <\/strong>ala antiperonista intransigente que exig\u00eda una tutela militar estricta y prolongada con ciertas formas democr\u00e1ticas d\u00e9biles.<\/p>\n<p>La victoria militar de los azules, a pesar de su aparente legalismo, \u00a0devino en el golpe de Estado de 1966. Bajo la n\u00edtida influencia de EE. UU. y la Escuela de las Am\u00e9ricas, Ongan\u00eda inscribi\u00f3 a la fuerza en la <strong>Doctrina de Seguridad Nacional (DSN)<\/strong>, sustituyendo las hip\u00f3tesis de conflicto externas por la del \u00abenemigo interno subversivo\u00bb. A su vez esta instancia reconoce presencias militares importantes como alas desarrollistas, nacionalistas, liberales y corporativistas. Entre los primeros, claramente el general Juan Enrique Guglialmelli (1917\/1983)\u200b\u00a0 e incluso en el mismo vector de lo \u201cnacional\u201d pero alineado con al DSN y la represi\u00f3n como pol\u00edtica disciplinadora, el general Osiris Villegas. Los corporativistas, con Ongan\u00eda\u00a0 a la cabeza pensaban un proyecto militar de veinte a\u00f1os, con la pol\u00edtica partidaria congelada hasta que se reordene la econom\u00eda y el Estado fuera conducido bajo criterios t\u00e9cnicos-militares. Este sector, paternalista, pronto fue copado por los liberales (Krieger Vasena, Lanusse, L\u00f3pez Aufranc) que tambi\u00e9n desalojaron a los nacionalistas del poder.<\/p>\n<p>Entre los a\u00f1os 60 y 75 puede verse el surgimiento, en el Ej\u00e9rcito y de forma minoritaria, de corrientes de pensamiento nacional que influenciados por el Concilio Vaticano II y al calor del entusiasmo tercermundista por la revoluci\u00f3n cubana, el triunfo argelino en su lucha anticolonial y la independencia de pa\u00edses africanos, ven en la Teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y en el catolicismo postconciliar,\u00a0 una postura que les es af\u00edn. Algunos las denominan como \u201ctenientismo\u201d, \u201cnasserismo\u201d, \u201cnacionalismo\u201d, \u201cdesarrollismo\u201d o \u201cperuanismo\u201d (en 1968 surge en Per\u00fa un gobierno revolucionario de las FFAA al mando del general Velazco Alvarado) que encabeza pol\u00edticas de fuerte transformaci\u00f3n econ\u00f3mica y social con eje en mejorar la calidad de vida de los habitantes m\u00e1s pobres y humildes de este pais).<\/p>\n<p>Esas corrientes de las FFAA argentinas, su mayor\u00eda eran oficiales de baja graduaci\u00f3n en el orden de tenientes hasta el grado de mayor. Sin llegar a ser una l\u00ednea prominente es destacable la actuaci\u00f3n de los oficiales instructores del Colegio Militar de la Naci\u00f3n Juli\u00e1n Licastro y Jos\u00e9 Luis Fern\u00e1ndez Valoni quienes en 1973 son fundadores, junto a dirigentes peronistas, del Comando Tecnol\u00f3gico Peronista y que en virtud de eso y por reiteradas proclamas pol\u00edticas fueron pasados a retiro.<\/p>\n<p>Sin ser lo mismo ni plantear similares posturas, en ese tiempo podemos ubicar dentro del llamado espacio nacional del Ej\u00e9rcito a oficiales mayores como los generales Guglialmelli, Eduardo Uriburu, Labanca, C\u00e1ndido L\u00f3pez, Carlos Rosas, y los Tte. Cnles. Diaz Loza y Fernando Baldrich.<\/p>\n<p>Durante el gobierno peronista 1973\/76 y luego de la retirada en clave de derrota pol\u00edtica de la dictadura militar instaurada en 1966, el Ej\u00e9rcito comienza con un liderazgo expresado en dos militares con ideas \u201cpopulares\u201d y de cercan\u00eda con el ideario peronista m\u00e1s combativo y con sectores juveniles de esa fuerza pol\u00edtica, y que expresaban una l\u00ednea nacionalista, como fueron el general Jorge Carcagno y el coronel Juan Jaime Cesio, incluso el primero fue Comandante general del Ej\u00e9rcito, entre mayo y diciembre 73, pero esa experiencia tuvo ef\u00edmero paso entre los militares y se sucedieron tres jefaturas m\u00e1s, hasta el golpe destituyente en marzo de 1976, de distinto signo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Lo continu\u00f3 Leandro Anaya entre diciembre 73 y mayo 75 en lo que se llam\u00f3 el <em>\u201cprofesionalismo prescindente\u201d<\/em>, que planteaba una posici\u00f3n cl\u00e1sica de los militares, una ortodoxia desligada de la pol\u00edtica y no comprometida con la identidad gubernamental, dedic\u00e1ndose a sus funciones espec\u00edficas. El ej\u00e9rcito se repleg\u00f3 sobre s\u00ed mismo, endureciendo su doctrina interna anticomunista y de \u00e9lite.<\/p>\n<p>Luego vino Alberto Numa Laplane (mayo\/agosto 1975) un \u201crepresentante del <em>\u201cprofesionalismo integrado\u201d<\/em> que era de l\u00ednea moderada y fiel al gobierno y al orden constitucional, quien sosten\u00eda que las FFAA deb\u00edan servir al sistema constitucional y subordinarse estrictamente a las autoridades civiles electas<\/p>\n<p>Su desplazamiento se produjo en virtud de no tener la confianza de los sectores duros y ya golpistas, de la fuerza quienes obligaron a su desplazamiento y el reemplazo, nada menos que por Jorge Rafael Videla que consolid\u00f3 a los \u201cduros\u201d del ej\u00e9rcito y finaliz\u00f3 liderando el golpe de Estado que derroca a la presidenta Isabel Per\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta etapa comienza lo que puede denominarse \u201c<em>Corriente procesista<\/em>\u201d, donde hegemoniza un ala liberal, conservadora y represiva con la pr\u00e1ctica del terrorismo de Estado como pol\u00edtica de disciplinamiento social. Es el periodo m\u00e1s tr\u00e1gico del pais, de mayor responsabilidad criminal de sus fuerzas armadas y que signa en forma traum\u00e1tica y durante muchos a\u00f1os la vida pol\u00edtica nacional.<\/p>\n<p>En este tiempo hay algunas presencias militares que pueden mencionarse como diferentes, sin que su intrascendencia cuantitativa les otorgue destacada presencia hist\u00f3rica, como la de los llamados \u201c<em>33 orientales<\/em>\u201d pero si deben recordarse por su coraje y originalidad en oponerse una dictadura tan feroz. Fue un grupo de oficiales menores y suboficiales del Ej\u00e9rcito que entre 1979\/80 se les dio de baja y fueron depurados por ser cr\u00edticos del terrorismo de Estado y oponerse a las pol\u00edticas del llamado Proceso de Reorganizaci\u00f3n nacional. Fueron oficiales que, varios identificados con el peronismo, se negaron a participar en la represi\u00f3n ilegal y la acusaci\u00f3n sobre ellos sostuvo que \u201c<em>no estaban consustanciados con la filosof\u00eda y el sentir de la Fuerza<\/em>\u201d y declarados \u201cineptos para las funciones de su grado\u201d. Los m\u00e1s conocidos eran los capitanes Ricardo Colombo, Mario Rossi y Guillermo Cogorno (hijo del coronel fusilado en junio de 1956) y los tenientes Luis Tibiletti y Ernesto Urien.<\/p>\n<p><strong>2.Profesionalismo Prescindente (1973-1975):<\/strong>General Leandro Anaya.Asimismo, el capit\u00e1n <strong>Jos\u00e9 Luis D\u2019Andrea Mohr<\/strong> represent\u00f3 un caso paradigm\u00e1tico de coraje personal y \u00a0resistencia \u00e9tica; tras solicitar su baja al negarse a reprimir civiles en 1976, fund\u00f3 en la transici\u00f3n democr\u00e1tica el Centro de Militares para la Democracia (CEMIDA) junto a los coroneles Horacio Ballester, Jos\u00e9 Luis Garc\u00eda y el general Jorge Leal, denunciando los cr\u00edmenes de la Junta Militar ante la comunidad internacional.<\/p>\n<p>Ya sobre el final de la dictadura y posterior a Malvinas y en torno a la descomposici\u00f3n del r\u00e9gimen, se evidencian internas entre \u00abPalomas\u00bb (Videla, Viola) y \u00abHalcones\u00bb (Men\u00e9ndez, Su\u00e1rez Mason), as\u00ed como el proyecto autocr\u00e1tico personalista del Almirante Emilio Massera. Un quiebre \u00e9tico-t\u00e9cnico institucional importante se consum\u00f3 con el <strong>Informe Rattenbach<\/strong>, riguroso documento que acus\u00f3 a la junta militar de irresponsabilidad estrat\u00e9gica y recomend\u00f3 penas m\u00e1ximas (incluso de muerte) \u00a0para los jerarcas.<\/p>\n<p>Las secuelas de la guerra y la experiencia de combate originaron una <strong>corriente malvinera <\/strong>con posiciones de nacionalismo patri\u00f3tico y critico de los altos mandos, a fines de los a\u00f1os 80 y ya en el gobierno alfonsinistas dan g\u00e9nesis al movimiento carapintada, liderado alternativamente por el Tte. Cnel. Mohamed Ali Seineld\u00edn y el entonces Mayor Aldo Rico.<\/p>\n<p>Finalmente, en la d\u00e9cada de 1990, la <strong>\u00abl\u00ednea Balza\u00bb<\/strong> (expresada por el jefe del Ej\u00e9rcito general Mart\u00edn Balza) marc\u00f3 un hito mediante una autocr\u00edtica institucional que rompi\u00f3 lazos con el terrorismo de Estado.<\/p>\n<p>En el siglo XXI, las expresiones internas se diluyeron en favor de conducciones individualizadas bajo control civil, destac\u00e1ndose la gesti\u00f3n del general <strong>Roberto Bendini<\/strong> (2003-2008), quien por orden presidencial (N\u00e9stor Kirchner) descolg\u00f3 los cuadros de los dictadores del Colegio Militar, y el general <strong>C\u00e9sar Milani<\/strong> (2013-2015), quien intent\u00f3 reeditar, de manera trunca, un modelo de profesionalismo integrado junto \u00a0al proyecto oficial de la \u00e9poca, bajo el objetivo de ser parte de un modelo nacional con clara identidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p><strong><em>Hasta ac\u00e1 esta nota \u201cpeca\u201d de cierto enciclopedismo<\/em><\/strong>, pero es la necesidad de aclarar un marco hist\u00f3rico de referencias militares, una suerte de disecci\u00f3n paleontol\u00f3gica para ubicar quienes se mov\u00edan y tensionaban posiciones, hacia el \u201cadentro\u201d del ecosistema militar.<\/p>\n<p>En este escenario, <strong>lo importante es retomar el interrogante sobre la viabilidad de incorporar a las Fuerzas Armadas en proyectos de reconstrucci\u00f3n nacional<\/strong>. Esto cobra urgencia tras sucesivos periodos de regresi\u00f3n socioecon\u00f3mica, p\u00e9rdida de activos estrat\u00e9gicos en ciencia, tecnolog\u00eda y energ\u00eda, y un repliegue geopol\u00edtico subordinado a alineamientos exclusivos (la bi relaci\u00f3n EEU, Israel). Ante este deterioro multidimensional, <strong>la respuesta debe ser afirmativa<\/strong>. Por su capilaridad territorial, despliegue institucional y funci\u00f3n formativa, las Fuerzas Armadas constituyen un actor estatal org\u00e1nico clave. Su convocatoria es fundamental para coordinar esfuerzos que apunten a la autonom\u00eda nacional, el crecimiento y el desarrollo integral del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Deben recuperar su memoria hist\u00f3rica ligada al industrialismo, <em>y debe haber algo m\u00e1s, como futuro, que lucir oropeles en uniformes engalanados y seguir acr\u00edticamente el desmantelamiento del Estado nacional.<\/em><\/p>\n<p>La din\u00e1mica interna de las Fuerzas Armadas refleja el influjo de las movilizaciones y rebeld\u00edas civiles. Desde el ej\u00e9rcito mitrista post-Pav\u00f3n hasta la influencia del radicalismo (Mosconi)\u00a0 y el peronismo (Savio y la alianza de las FFAA con los trabajadores), cada facci\u00f3n militar responde a tensiones sociales. La reacci\u00f3n antiperonista de masivos sectores medios y eclesi\u00e1sticos gener\u00f3 el \u00abgorilismo\u00bb, mientras que la insurgencia social del \u00abCordobazo\u00bb impuls\u00f3 corrientes internas nacionalistas. As\u00ed, la efervescencia pol\u00edtica y las luchas populares que culminaron en las elecciones de 1973 moldearon las comandancias<strong>, demostrando que el devenir militar es indisociable del conflicto y las presencias movilizadoras masivas.<\/strong><\/p>\n<p>Los 70 alumbraron al general C\u00e1ndido L\u00f3pez de vocaci\u00f3n pol\u00edtica democr\u00e1tica, un general como Eduardo Labanca nacionalista y revolucionario y hasta un general como Carlos Rosas tildado de comunista.<\/p>\n<p><em>Las FFAA no son ajenas al sentir masivo de los argentinos y sus conducciones y rumbos sienten, sin duda, la presi\u00f3n de las demandas populares. <\/em><\/p>\n<p>El golpe de Estado de 1966, autodenominado \u00abRevoluci\u00f3n Argentina\u00bb, suele ser le\u00eddo bajo el prisma de la violencia pol\u00edtica posterior. Sin embargo, en sus or\u00edgenes, la intervenci\u00f3n militar liderada por Juan Carlos Ongan\u00eda tras derrocar a Arturo Illia, comenz\u00f3 con una relaci\u00f3n de fuerzas favorable a las miradas nacionales\/desarrollistas, lo que la dotaron inicialmente de una matriz ideol\u00f3gica confusa donde en su arranque, el sesgo liberal que caracterizar\u00eda a dictaduras posteriores y que \u00e9sta misma luego adquirir\u00eda no aparec\u00eda hegemonizado el gobierno. Las Fuerzas Armadas de entonces conceb\u00edan al sistema de partidos tradicionales como una \u00abpartidocracia perimida\u00bb e ineficiente, responsable del atraso estructural del pa\u00eds. En su lugar, pretend\u00edan erigir una modernizaci\u00f3n autoritaria de corte corporativista, donde las corporaciones de la sociedad civil, sindicatos, empresarios y la propia corporaci\u00f3n militar, reemplazaran la mediaci\u00f3n parlamentaria <em>para planificar un capitalismo de Estado.<\/em><\/p>\n<p>Esta impronta inicial explica las complejas y a menudo contradictorias recepciones del golpe en el mapa pol\u00edtico de la \u00e9poca. Desde el exilio, el general Juan Domingo Per\u00f3n adopt\u00f3 una postura de expectativa sintetizada en su c\u00e9lebre frase \u00ab<strong>desensillar hasta que aclare\u00bb<\/strong>, viendo en el nuevo esquema una contenci\u00f3n al antiperonismo visceral de los sectores \u00abcolorados\u00bb. En sinton\u00eda, el influyente sindicalismo metal\u00fargico de Augusto Timoteo Vandor apost\u00f3 a consolidarse como el interlocutor social del r\u00e9gimen dentro del nuevo dise\u00f1o corporativo. Incluso sectores de la izquierda nacional de Jorge Abelardo Ramos y cuadros juveniles que luego nutrir\u00edan a la Tendencia Revolucionaria Peronista coincidieron en diagnosticar el fin de una \u00abfarsa democr\u00e1tica\u00bb de or\u00edgenes fraudulentos, abriendo un cr\u00e9dito inicial a las transformaciones prometidas.<\/p>\n<p><strong>El tema de estar viviendo una \u201cRevoluci\u00f3n Nacional\u201d movilizaba energ\u00edas y expectativas de muchos militares nacionalistas y de muchos dirigentes y militantes pol\u00edticos. Ver ese per\u00edodo con los ojos y el razonamiento de hoy, es un error bastante recurrente.<\/strong><\/p>\n<p>La planificaci\u00f3n estatal se estructur\u00f3 a trav\u00e9s de organismos como el Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE), conducido por el general Juan Enrique Guglialmelli. Desde una perspectiva nacionalista, Guglialmelli denunciaba la \u00abdesnacionalizaci\u00f3n financiera e industrial\u00bb y propugnaba la inserci\u00f3n castrense en un programa industrial avanzado, definiendo el subdesarrollo como la principal hip\u00f3tesis de conflicto. En esta misma l\u00ednea se inscribi\u00f3 el \u00abPlan Europa\u00bb, impulsado por el general Eduardo Uriburu para evadir los Programas de Asistencia Militar con Estados Unidos. Uriburu promovi\u00f3 la fabricaci\u00f3n local de armamento bajo patentes europeas, buscando un efecto multiplicador que reactivara el empleo y la tecnolog\u00eda local <em>en un ejercicio de antiimperialismo norteamericano pr\u00e1ctico, <\/em>y a\u00fan el general <em>Osiris Villegas<\/em>, estratega de la Doctrina de la Seguridad Nacional y la represi\u00f3n, insist\u00eda en que el desarrollo requer\u00eda de un \u00ab<em>proyecto nacional convincente sostenido por el pueblo\u201d<\/em>. Por eso los sectores liberales, relacionados con las finanzas y el campo,\u00a0 luego copantes del poder, quedaron marginados en el principio por unas FFAA que cre\u00edan en la intervenci\u00f3n del Estado como factor de crecimiento y desarrollo.<\/p>\n<p>No obstante, esta matriz, coexisti\u00f3 con un fuerte autoritarismo cultural e ideol\u00f3gico. Episodios como la \u00abNoche de los bastones largos\u00bb y el desembarco del equipo econ\u00f3mico comandado por el ultraliberal Adalbert Krieger Vasena clausuraron r\u00e1pidamente las expectativas de los sectores nacionalistas, inclinando la balanza gubernamental hacia los intereses financieros y agros exportadores.<\/p>\n<p>El giro liberal del gobierno de Ongan\u00eda deton\u00f3 fracturas y rebeliones en las propias filas militares, evidenciando que la instituci\u00f3n no era un bloque homog\u00e9neo. <em>En 1969, el general Eduardo Labanca<\/em> (comandante de la 10 Brigada de Infanter\u00eda con poderosas guarniciones a su mando) <em>lider\u00f3 una sublevaci\u00f3n<\/em> con el prop\u00f3sito expl\u00edcito de que <em>los resortes estrat\u00e9gicos de la econom\u00eda retornaran a manos argentinas<\/em>. En 1971, tras un nuevo intento por frenar el ascenso total de Alejandro Agust\u00edn Lanusse (el m\u00e1s liberal de los generales en actividad, el otro era Aramburu, ya retirado) , Labanca fue desplazado junto a un grupo de oficiales subalternos de perfil reformista y mientras \u00e9l \u201cpas\u00f3 a la clandestinidad\u201d, fueron sancionados los coroneles Jos\u00e9 Luis Garc\u00eda, Bagnatti, Gustavo C\u00e1ceres, Augusto Rattenbach, Gasc\u00f3n y otros.<\/p>\n<p>Ese mismo a\u00f1o, los levantamientos de los regimientos de Azul y Olavarr\u00eda buscaron desplazar al ala liberal del gobierno, reencauzar los objetivos originales de la revoluci\u00f3n e iniciar una salida electoral, esto \u00faltimo con dudas, pues el pensamiento de sus jefes los Tte. Coroneles Florentino Diaz Loza y Fernando de Baldrich, combinaban su admiraci\u00f3n por procesos militares en Per\u00fa, Bolivia, Egipto y hasta Cuba con posiciones reaccionarias ultra montanas.<\/p>\n<p>Estas conspiraciones reflejaban el pensamiento de una oficialidad subalterna cuya cosmovisi\u00f3n sintetizaba el nacionalismo defensivo, el Concilio Vaticano II, el tercermundismo eclesi\u00e1stico y el revisionismo hist\u00f3rico antiliberal, confluyendo en la posibilidad de un \u00abEj\u00e9rcito nacional\u00bb articulado con las mayor\u00edas. Esos oficiales, encarnaron un tipo de intelectualidad militar que, si bien no hegemoniz\u00f3 la conducci\u00f3n de la etapa 1966-1973 debido a los pragm\u00e1ticos equilibrios de poder que beneficiaban a perfiles m\u00e1s verticalistas como el propio Ongan\u00eda y luego Lanusse, mantuvo encendida la discusi\u00f3n sobre el destino estrat\u00e9gico del pa\u00eds. Hab\u00eda militares que pensaban el pais. Y lo hac\u00edan, a\u00fan en divergencias profundas desde una clave de industrializaci\u00f3n y potencial en tecnolog\u00eda, fuerte en el marco regional y con una poblaci\u00f3n sana y educada que solvente la independencia ante toda potencia y pueda concretar un camino como Naci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Con altibajos de poder y de presencia, marcaron m\u00e1s de sesenta a\u00f1os de historia<\/em>, incluso con posiciones que pod\u00edan verse desde la \u201cderecha\u201d a la \u201cizquierda\u201d (en caso de dar validez a estas categor\u00edas). Conservadores; radicales, peronistas, desarrollistas, industrialistas, nacionalistas, malvineros, libres pensadores, cat\u00f3licos ultramontanos y postconciliares, populistas, reformistas; formaron las cohortes de los militares que <strong>no se contentaron con \u201clevantarse temprano y tener el uniforme impecable\u201d<\/strong> y se arriesgaron a pensar una Naci\u00f3n con decisiones propias.<\/p>\n<p>Comprender la densidad de estas tensiones y debates hist\u00f3ricos resulta indispensable para abordar, con rigor, el persistente desaf\u00edo de discutir el rol y la reubicaci\u00f3n de las agendas militares dentro de la sociedad democr\u00e1tica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p><strong>Es un desaf\u00edo intentar la reubicaci\u00f3n militar en la sociedad argentina.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>(No puede faltar en la nota una valoraci\u00f3n del libro de Guillermo Caviasca: \u201cLa hip\u00f3tesis Carcagno\u201d Ed. Punto de Encuentro 2017, cuyas 715 p\u00e1ginas, ricas en originalidad y contenido hist\u00f3rico, son tal vez el m\u00e1s completo estudio sobre el pensamiento interno militar, y me ayudaron mucho, a pensar este tema)<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>FIN<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado por Panam\u00e1 Revista &nbsp; Tensiones hist\u00f3ricas y desaf\u00edos institucionales en la construcci\u00f3n de la Argentina moderna. Partimos de reconocer un hecho saliente de la historia y de la pol\u00edtica contempor\u00e1nea de nuestra Argentina cual es encontrarnos entre la sospecha hist\u00f3rica sobre las FFAA y la necesidad de amalgamar una visi\u00f3n de pais compartida. 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