{"id":2257,"date":"2026-04-11T10:17:29","date_gmt":"2026-04-11T10:17:29","guid":{"rendered":"https:\/\/blogdeosvaldonemirovsci.com.ar\/?p=2257"},"modified":"2026-04-11T14:22:34","modified_gmt":"2026-04-11T14:22:34","slug":"no-lugar-no-cosas-no-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogdeosvaldonemirovsci.com.ar\/?p=2257","title":{"rendered":"No-lugar. No-cosas. No-verdad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/panamarevista.com\/no-lugar-no-cosas-no-verdad\/\">Publicado en Panam\u00e1 Revista<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Marc Aug\u00e9<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> nos habl\u00f3 de los \u201cno-lugares\u201d. Byung-Chul Han<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> trajo el concepto de las \u201cno-cosas\u201d. En el primer caso, se intenta definir un espacio donde las personas se sienten en ajenidad, desvinculadas y donde solo se producen relaciones ef\u00edmeras. Hay algo de cierto en eso, pues el no-lugar solo observa estancias temporales: sitios que no se consideran, en ning\u00fan aspecto, como propios. Obviamente, por contraposici\u00f3n podemos decir que \u201cun lugar\u201d es un espacio con identidad, con relaciones m\u00e1s permanentes y, muy importante, con cierta historia. Lo contrario a esto entrar\u00e1 en la categor\u00eda de no-lugar.<\/p>\n<p>Por su lado, el fil\u00f3sofo coreano habla de las \u201cno-cosas\u201d en una sociedad en mutaci\u00f3n que abandona su sost\u00e9n en los objetos f\u00edsicos ,las cosas, y pasa a un estadio siguiente donde domina la informaci\u00f3n, el digitalismo, y eso causa la desmaterializaci\u00f3n del mundo. Se reemplaza la posesi\u00f3n estable por el veloz consumo de datos, tornando al ser humano en un inf\u00f3mata y causando, en la experiencia vital de la gente, soledad y p\u00e9rdida de experiencias aut\u00e9nticas.<\/p>\n<p>Ambos autores exageran sus definiciones, sobre todo Byung-Chul Han, pero sirven para iluminar, como una lente de aumento conceptual, una Argentina que est\u00e1 arribando, peligrosamente, al momento de la \u201cno-verdad\u201d como sentido de socializaci\u00f3n y como valor del sentido com\u00fan. Esta ubicaci\u00f3n no es caprichosa ni meramente ret\u00f3rica: es una continuidad l\u00f3gica de los otros conceptos. Vivimos notorias ajenidades frente al sufrimiento masivo de cong\u00e9neres cercanos; hay desvinculaci\u00f3n social; las relaciones se tornan provisorias y dotadas de intereses particulares, que son tres elementos constitutivos del no-lugar.<\/p>\n<p>A la vez, se pierden identidades permanentes en aras de ubicaciones transitorias de cierta calma o de alguna ventaja. Lo nacional, entendido como continente com\u00fan, se diluye en un conjunto de pertenencias ef\u00edmeras, y la historia \u2014como constructora de experiencias compartidas\u2014 es olvidada o, peor a\u00fan, reinterpretada bajo l\u00f3gicas coyunturales. En ese vac\u00edo de sentido, la memoria deja de ser una herramienta de aprendizaje colectivo para transformarse en un recurso manipulable.<\/p>\n<p>Por otra parte, aparece con fuerza la idea de las no-cosas en cuanto a la realidad de una sociedad mediatizada por lo digital e influenciada por lo infocomunicacional. Se quita materialidad a todo aquello que no signifique una ventaja inmediata o un aprovechamiento utilitario. Las relaciones humanas, los v\u00ednculos afectivos, las instituciones, e incluso los valores, se transforman en flujos de informaci\u00f3n: medibles, cuantificables, reemplazables.<\/p>\n<p>Este proceso no es inocuo. La desmaterializaci\u00f3n no solo afecta a los objetos, sino tambi\u00e9n a los compromisos. Si todo es intercambiable, si todo es fugaz, entonces tambi\u00e9n lo es la palabra dada, la responsabilidad asumida, el pacto social. Y es en este punto donde emerge, con particular nitidez, la \u201cno-verdad\u201d.<\/p>\n<p>La no-verdad se suma como un modelo de sociedad donde reina la relativizaci\u00f3n sistem\u00e1tica de los hechos. No importa si aparece la mentira directa; lo verdaderamente grave es que se lic\u00faan los criterios claros que permiten distinguir lo verdadero de lo falso. La informaci\u00f3n se vuelve maleable y depende exclusivamente de intereses, dejando de lado, en su amplia mayor\u00eda, el sentido de su existencia como mediaci\u00f3n entre los fen\u00f3menos de la opini\u00f3n p\u00fablica y sus audiencias.<\/p>\n<p>La narrativa asume rasgos dominantes, volc\u00e1ndose cada vez m\u00e1s hacia la emoci\u00f3n por sobre la certeza y la veracidad. Lo que importa no es lo que ocurri\u00f3, sino c\u00f3mo se lo cuenta; no es el hecho, sino su impacto emocional; no es la evidencia, sino la capacidad de viralizaci\u00f3n. En ese esquema, la verdad pierde densidad y la mentira deja de ser grave.<\/p>\n<p>No es un dato menor el envilecimiento de las instituciones que, otrora, pod\u00edan fungir como garantes de una verdad relativa. Hoy, esas mismas instituciones pasan a asumir percepciones individuales y a actuar seg\u00fan intereses propios o sectoriales. El debilitamiento institucional no solo erosiona la confianza p\u00fablica, sino que tambi\u00e9n destruye los mecanismos de validaci\u00f3n colectiva de la realidad.<\/p>\n<p>La opini\u00f3n, dato v\u00e1lido en cualquier mundo de libertad, cambia su ropaje y se convierte en conocimiento verificado o de pretendida verificaci\u00f3n. En esa mezcla pierde todo su sentido. La opini\u00f3n deja de ser subjetiva para pretender objetividad, mientras que los hechos objetivos son relativizados hasta parecer opiniones. Esta inversi\u00f3n sem\u00e1ntica es uno de los n\u00facleos m\u00e1s peligrosos de la no-verdad.<\/p>\n<p>Obviamente, esta realidad hace que la confianza social se erosione. Se pierde algo tan ancestral como necesario: el pacto b\u00e1sico sobre lo que es la realidad compartida. Aun con distintas miradas e interpretaciones, toda sociedad necesita un m\u00ednimo com\u00fan de verdades aceptadas. Sin ese suelo, no hay debate posible, no hay pol\u00edtica posible, no hay comunidad posible.<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 ocurriendo en nuestro pa\u00eds no es azaroso ni producto de modernidades inocentes. Es funcional a estructuras de poder que operan en la ambig\u00fcedad.<\/p>\n<p>La vaguedad de certezas no es solo una decisi\u00f3n estrat\u00e9gica, sino tambi\u00e9n, en algunos casos, el resultado de incapacidades, nulidades intelectuales y hasta exteriorizaciones de patolog\u00edas individuales que se trasladan al \u00e1mbito p\u00fablico. O sea, en el universo integral del mundo libertario que gobierna el pais, est\u00e1n los que se manejan con vaguedades como parte de un proyecto decisional y est\u00e1n tambi\u00e9n los que lo hacen porque no tienen la capacidad para manejarse de otra manera. Ah\u00ed cohabitan los incapaces con los que muestran ciertas enfermedades mentales.<\/p>\n<p>En cada momento de la no-verdad, en funci\u00f3n de gobierno y gesti\u00f3n, aparece una combinaci\u00f3n de intencionalidad pol\u00edtica y limitaciones estructurales de quienes ejercen el poder. Esto genera una din\u00e1mica en la cual la confusi\u00f3n no es un efecto colateral, sino un instrumento de gobernabilidad.<\/p>\n<p>Terminamos todos introducidos en un angosto y prieto cub\u00edculo de mentiras, ficciones, falsedades, dobleces y simulaciones, negociando la realidad para poder interpretarla, m\u00e1s que para observarla naturalmente y darle valor de comprobable. La experiencia cotidiana se vuelve una tarea de decodificaci\u00f3n permanente.<\/p>\n<p>Y la vida pol\u00edtica e institucional, en este marco, es insostenible como dato de identidad de un pa\u00eds en el plano colectivo y metaf\u00edsico. Lo es tambi\u00e9n por la pesadez que hace caer sobre millones de personas, que deben vivir en un estado constante de incertidumbre cognitiva. No se puede vivir mucho tiempo en el medio de no-verdades, que es lo mismo que vivir entre mentiras.<\/p>\n<p>La no-verdad como organizadora de una sociedad no es una falla ni un error involuntario, sino un instrumento deliberado de poder. Al desgastar la idea misma de verdad \u2014relativa, desde ya\u2014 se torna improbable la exigencia de responsabilidades. Si nada es completamente cierto, nada puede ser completamente reprochable.<\/p>\n<p>En ese contexto, se vuelve muy dif\u00edcil mantener consensos democr\u00e1ticos. El desacuerdo deja de ser productivo y se convierte en fragmentaci\u00f3n irreconciliable. El adversario pol\u00edtico deja de ser alguien con quien se debate para transformarse en alguien cuya percepci\u00f3n de la realidad es incompatible.<\/p>\n<p>Se instala, entonces, un estado de confusi\u00f3n permanente como sustituto del debate. Y quien tenga m\u00e1s poder tendr\u00e1 m\u00e1s posibilidades de manipular alternativas autoritarias por sobre la pluralidad. La incertidumbre no paraliza al poder; por el contrario, lo fortalece cuando ese poder sabe administrarla.<\/p>\n<p>En estos escenarios, quien controle el relato no tendr\u00e1 que demostrar mucho ni explicar actos de corrupci\u00f3n, ni decisiones de pol\u00edtica internacional, ni medidas econ\u00f3micas de alto impacto social. No habr\u00e1 necesidad de rendici\u00f3n de cuentas. Alcanzar\u00e1 con sembrar duda, con relativizar, con generar versiones contrapuestas que anulen la posibilidad de una verdad verificable.<\/p>\n<p>En ese terreno, los visibles actos que corrompieron funcionarios (ANDIS, Karina Milei, Adorni) , el alineamiento irresponsable y ajeno a toda formalidad de pol\u00edtica internacional con EEUU e Israel, el agravio permanente a Personas con Discapacidad, a jubilados, a docentes universitarios, el ataque econ\u00f3mico contra los cient\u00edficos, la represi\u00f3n a las protestas sociales, la persecuci\u00f3n a trabajadores\u2026todo entra en la nebulosa de las dudas y en las formas de la no-verdad. Nada se acepta como verificable. Todo se niega. Y el \u201csiga-siga\u201d domina las explicaciones oficialistas.<\/p>\n<p>En el mundo de las mentiras \u2014que eso es la no-verdad\u2014 la pol\u00edtica no est\u00e1 a cargo de organizar la realidad ni de transformarla mediante procesos democr\u00e1ticos y consensuados. La realidad se convierte en un universo de percepciones inestables, donde lo que prima no es la verdad sino la eficacia narrativa.<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno tiene, adem\u00e1s, una dimensi\u00f3n cultural profunda. No se trata solo de discursos pol\u00edticos o medi\u00e1ticos, sino de una transformaci\u00f3n en la forma en que las sociedades procesan la informaci\u00f3n. La saturaci\u00f3n informativa, la velocidad de circulaci\u00f3n de los contenidos y la fragmentaci\u00f3n de las audiencias contribuyen a la construcci\u00f3n de burbujas perceptivas donde cada grupo valida su propia versi\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p>En ese contexto, la verdad deja de ser un horizonte compartido y pasa a ser una construcci\u00f3n segmentada. Cada comunidad, cada grupo, cada individuo, puede habitar su propia verdad. Y aunque esto pueda parecer, en apariencia, una ampliaci\u00f3n de la libertad, en realidad implica una profunda crisis del espacio p\u00fablico.<\/p>\n<p>Porque sin un espacio com\u00fan de significados, la democracia se vac\u00eda de contenido. El debate se vuelve imposible, el consenso improbable y la acci\u00f3n colectiva inviable. La pol\u00edtica, entonces, deja de ser una herramienta de transformaci\u00f3n social para convertirse en una disputa de relatos inconmensurables.<\/p>\n<p>A esto se suma un elemento adicional: la emocionalizaci\u00f3n de la pol\u00edtica. La apelaci\u00f3n constante a las emociones \u2014miedo, enojo, indignaci\u00f3n\u2014 sustituye a la argumentaci\u00f3n racional. Esto no es casual: las emociones son m\u00e1s f\u00e1ciles de movilizar que las ideas, y m\u00e1s dif\u00edciles de refutar que los datos.<\/p>\n<p>En una sociedad atravesada por la no-verdad, las emociones funcionan como anclajes de sentido. No importa si algo es cierto; importa si se siente verdadero. Y esa sensaci\u00f3n, esa percepci\u00f3n subjetiva, se vuelve el criterio dominante de validaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este desplazamiento tiene consecuencias profundas. La deliberaci\u00f3n p\u00fablica se empobrece, el pensamiento cr\u00edtico se debilita y la manipulaci\u00f3n se vuelve m\u00e1s eficaz. La ciudadan\u00eda deja de ser un sujeto activo para convertirse en un receptor pasivo de est\u00edmulos emocionales.<\/p>\n<p>Frente a este panorama, la pregunta central es c\u00f3mo reconstruir un m\u00ednimo de verdad compartida. No se trata de aspirar a verdades absolutas , que probablemente no existan, y preferimos las verdades relativas, \u00a0sino de restablecer criterios b\u00e1sicos de verificaci\u00f3n, de evidencia, de responsabilidad discursiva.<\/p>\n<p>Esto implica, entre otras cosas, fortalecer las instituciones, promover la educaci\u00f3n cr\u00edtica, recuperar el valor del conocimiento y revalorizar el rol de los medios como intermediarios responsables. Pero tambi\u00e9n implica una tarea m\u00e1s profunda: reconstruir el sentido de comunidad.<\/p>\n<p>Porque la verdad no es solo un problema epistemol\u00f3gico; es tambi\u00e9n un problema pol\u00edtico y social. La verdad se construye en comunidad, en el intercambio, en el reconocimiento del otro como interlocutor v\u00e1lido. Sin ese reconocimiento, no hay verdad posible.<\/p>\n<p>Todas estas l\u00edneas, que pueden parecer cargadas de una cierta tonalidad futurista , aunque est\u00e9n firmemente ancladas en la actualidad argentina, pretenden alertar sobre un proceso en curso. No se trata de un destino inevitable, pero s\u00ed de una tendencia preocupante.<\/p>\n<p>Por eso, dejo para el final una frase bien popular, bien del vulgo ilustrado, bien de barrio, que nos puede permitir juzgar con mejores herramientas todo aquello que diga, haga y describa el actual gobierno nacional:<\/p>\n<p><strong>\u201cEn boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Pongamos dudas!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Marc Aug\u00e9, fil\u00f3sofo franc\u00e9s que acu\u00f1\u00f3 la teor\u00eda del \u00abno lugar\u00bb \u2013 Fallecido en 2023.<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Filosofo surcoreano nacido en 1959<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en Panam\u00e1 Revista &nbsp; \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0 Marc Aug\u00e9[1] nos habl\u00f3 de los \u201cno-lugares\u201d. 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