{"id":1513,"date":"2020-06-04T18:49:54","date_gmt":"2020-06-04T18:49:54","guid":{"rendered":"https:\/\/blogdeosvaldonemirovsci.com.ar\/?p=1513"},"modified":"2025-02-01T14:34:35","modified_gmt":"2025-02-01T14:34:35","slug":"el-lenguaje-que-nos-empobrece-colaboro-adriana-robles-especialista-y-licenciada-en-educacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogdeosvaldonemirovsci.com.ar\/?p=1513","title":{"rendered":"El lenguaje que nos empobrece &#8211;    Colabor\u00f3 Adriana Robles \u2013 Especialista y Licenciada en Educaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.elcohetealaluna.com\/el-lenguaje-que-nos-empobrece\/\">Publicado en El Cohete a la Luna<\/a><\/p>\n<h4 class=\"post-subtitle\">Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje tambi\u00e9n puede corromper el pensamiento.<\/h4>\n<p>El lenguaje es una capacidad que tenemos los seres humanos para expresar pensamientos, sentimientos e ideas. En verdad es un sistema de signos que utilizan las comunidades para vincularse y comunicarse en forma oral y escrita, pero tiene una particularidad que lo hace m\u00e1s importante y es que su utilizaci\u00f3n distingue a los\u00a0<em>sapiens<\/em>\u00a0vivos del resto de la escala animal, ya que somos los \u00fanicos que poseemos la aptitud para comunicarnos en forma sistematizada y comprensible y eso se hace mediante el uso de un lenguaje.<\/p>\n<p>Las palabras y sus significantes y significados son una convenci\u00f3n social aceptada como tal y en ese sentido tiene vigencia pero tambi\u00e9n puede modificarse.<\/p>\n<p>Los tiempos, las culturas, los modelos econ\u00f3micos y los sentidos otorgan distintos valores a similares palabras e incluso hacen desaparecer a algunas y surgir a otras.<\/p>\n<p>En cierta medida el lenguaje humano, cualquiera fuere su origen, su tiempo y su sentido, es uno de los cimientos m\u00e1s firmes y profundos de todas las sociedades. Modela un uso social a partir de su funci\u00f3n representacional mediante signos (Saussure) o puede convertirse en un \u201cjuego de lenguajes\u201d seg\u00fan los contextos (Wittgenstein), pero sin duda est\u00e1 en el centro neur\u00e1lgico de la vida cotidiana de los seres humanos.<\/p>\n<p>Somos los que nuestras palabras orales y escritas expresan, se dice, y desde ese sentido vale introducirse en el mundo que vincula las palabras con los medios de comunicaci\u00f3n y desde ah\u00ed analizar posibles consecuencias que dependen del car\u00e1cter y contenido de esa vinculaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el imperceptible contrato que vincula a los medios con sus audiencias, estas tienen el derecho de defender sus intereses y no son el libre albedr\u00edo ni el\u00a0<em>rating<\/em>, como muchos creen, los que establecen la relaci\u00f3n del emisor y el receptor.<\/p>\n<p>Esta b\u00fasqueda se aparta del com\u00fan entender sobre las \u201cmalas palabras\u201d como valor en s\u00ed mismo o como valoraci\u00f3n cultural. Ya Fontanarrosa nos dej\u00f3 su inolvidable participaci\u00f3n en el Congreso de la Lengua jugando con el concepto, al decir: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 son malas las palabras? \u00bfLes pegan a las otras? \u00bfSon malas porque son de mala calidad? \u00bfTienen actitudes re\u00f1idas con la moral?\u201d Un modo muy did\u00e1ctico de reponerlas en su lugar: el de simples palabras.<\/p>\n<p>No es desde esta perspectiva que nos interrogamos sobre la vinculaci\u00f3n del lenguaje con los medios masivos, sino desde la inquietud por comprender si esa vinculaci\u00f3n ofrece distintos resultados de acuerdo al espacio social al que pertenezcan los seguidores de esos medios y c\u00f3mo impacta distinto en la medida en que es desigual la formaci\u00f3n educativa y la condici\u00f3n econ\u00f3mica de esos mismos sujetos.<\/p>\n<p>Volviendo a Wittgenstein, creemos que los l\u00edmites del lenguaje son los l\u00edmites del mundo para cada persona. La p\u00e9rdida creciente de soberan\u00eda sobre lo que se dice, en funci\u00f3n de los recursos ling\u00fc\u00edsticos con los que se cuenta, es un dato indiscutido de estos tiempos.<\/p>\n<p>Por eso creemos, s\u00ed, que existen malas palabras (no palabras malas) y que son malas en funci\u00f3n de su incidencia sobre conductas que, al naturalizarse y formar parte de la vida de cada persona, la posicionan de determinada manera en el mundo y colaboran en construir desigualdad social.<\/p>\n<p>No cuestionamos las palabras desde la pacater\u00eda, la superioridad de alguna formaci\u00f3n o el juicio sobre quien las utiliza. Se cuestiona c\u00f3mo una posici\u00f3n encumbrada en la circulaci\u00f3n del lenguaje en determinado tiempo y lugar (estos medios de comunicaci\u00f3n, estos tiempos, esta Argentina) colaboran de manera inadvertida para algunos \u2014aunque no tanto para otros\u2014, a poner en su lugar al p\u00fablico al que se dirigen, que en muchos casos no tiene c\u00f3mo construir un mejor lenguaje que lo libere de cierta ubicaci\u00f3n social que limita sus posibilidades de acceso a m\u00e1s y mejores posiciones en el aspecto educativo, econ\u00f3mico, cultural, laboral y social.<\/p>\n<p>El uso en los medios de comunicaci\u00f3n de un lenguaje tosco, pobre y pleno de vulgarismos y vulgaridades no es necesariamente una muestra de fracaso ling\u00fc\u00edstico ni habla de la incapacidad de quien lo utiliza. Parece ser algo diferente, con una intencionalidad atada a la disputa de las audiencias, a contactar con el p\u00fablico que los consume.<\/p>\n<p>La rusticidad del idioma es elegida por muchos comunicadores como una declaraci\u00f3n sobre s\u00ed mismos, vista como un acercamiento al lenguaje considerado popular que creen conveniente para su rol de periodistas, comunicadores o intermediarios entre los fen\u00f3menos de opini\u00f3n p\u00fablica y la sociedad.<\/p>\n<p>Pueden ser \u00fatiles las coloquialidades del idioma para acentuar una idea, alguna vez, probablemente cuando no haya otra forma de hacerlo o la circunstancia lo exija: la necesidad del \u00e9nfasis estridente, el insulto que otorga tono y contundencia en sucesos puntuales: un debate asambleario, la viva voz de la calle, la discusi\u00f3n en\u00e9rgica. Pero su uso constante en los medios de comunicaci\u00f3n s\u00f3lo colabora con el perjuicio del lenguaje en vastos sectores de la poblaci\u00f3n, que tampoco encuentran en sus casas o sus grupos de pertenencia c\u00f3mo expresarse mejor.<\/p>\n<p>El lenguaje juega tambi\u00e9n un rol en las opciones de las que formamos parte para ingresos laborales, educativos, sociales. El vocabulario y la comprensi\u00f3n lectora juegan en estas elecciones un papel central. Si el lenguaje est\u00e1 empobrecido, tambi\u00e9n se empobrece el modo en el que el sujeto participa de la din\u00e1mica social de su tiempo. Si lo que el grueso de la sociedad escucha viene de estos formadores de opini\u00f3n, sus posibilidades de acrecentar el lenguaje est\u00e1n sufriendo una p\u00e9rdida vital que incidir\u00e1 no s\u00f3lo en sus desarrollos personales sino en los de la sociedad toda.<\/p>\n<p>Es recurrente hoy en los medios el uso de palabras \u2014emitidas por profesionales formados en instituciones especializadas\u2014 hasta hace poco reservadas a los j\u00f3venes, a la privacidad del hogar, al lenguaje carcelario, al momento del enojo o el descontrol. Es cotidiano escuchar en los programas de televisi\u00f3n insultos, vulgaridades y ramploner\u00edas al por mayor:\u00a0 \u201cboludo\u201d, \u00abmorfar\u201d, \u201claburo\u201d, \u201chijo de puta\u201d, \u201cme chupa un huevo\u201d, \u201cguita\u201d, \u201cbondi\u201d, \u201csorete\u201d.\u00a0 No hablamos de la ficci\u00f3n novelada que tal vez requiera ese idioma como sost\u00e9n de su trama, sino de programas que cuentan noticias, informan o debaten temas pol\u00edticos.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n no pasa por las palabras, que como dijo Fontanarrosa no son malas, sino pocas y mal elegidas. Lo que se debate es lo que se ofrece como consumo al espectador de un lenguaje que tiene much\u00edsimas m\u00e1s opciones, que cualquiera de nosotros con una formaci\u00f3n b\u00e1sica elige cuando se presenta ante los otros, ante la sociedad toda. El lenguaje en este caso se transforma tambi\u00e9n en un producto de mercado, y los medios que eligen ese lenguaje empobrecido ofrecen a sus audiencias lo de menor calidad.<\/p>\n<p>Cuanto menos vocabulario, m\u00e1s estrecho es nuestro mundo y es m\u00e1s inalcanzable su complejidad y la posibilidad de actuar en \u00e9l. La pobreza del lenguaje nos vuelve invisibles ante los dem\u00e1s, nos aparta de mejores posibilidades.<\/p>\n<p>Por eso ser\u00eda m\u00e1s que necesario que se ponga un ojo en la manera en que los medios de comunicaci\u00f3n suman o restan en este construir un lugar en el mundo realizado a trav\u00e9s del lenguaje. Ese ojo es ineludiblemente el del Estado, que adem\u00e1s de asumir el compromiso con el sost\u00e9n y enriquecimiento de la educaci\u00f3n p\u00fablica tambi\u00e9n debe generar en los medios una pol\u00edtica de comunicaci\u00f3n que ayude a romper con la pobreza cultural que muchos medios de comunicaci\u00f3n postulan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Cohete a la Luna Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje tambi\u00e9n puede corromper el pensamiento. El lenguaje es una capacidad que tenemos los seres humanos para expresar pensamientos, sentimientos e ideas. 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